segunda-feira, 1 de outubro de 2007

O que se tem escrito IX ...

REPORTAGEM SOBRE OS AÇORES NO JORNAL "EL MUNDO"

ISLAS AZORES
ATLÁNTICO REMOTO
Geografía de ilusiones

PATRICIA OSUNA - 30 de julio de 2005


"Nunca soñó con ser marinero y, sin embargo, ahí estaba, acodado en la barra del bar de Peter, contando a quien le quisiera escuchar que había atravesado el Atlántico a bordo de su barco en tan sólo doce días, después de dejar atrás una vida anónima en una ciudad anónima. La isla azoriana de Faial se había convertido en una escala forzosa y, en el momento en el que divisó el puerto de Horta, la principal ciudad de la isla, decidió que allí se quedaría. Como él, cientos de marineros de todo el mundo habían terminado —o comenzado, según como se mire— su vida en Faial. Y al igual que él, su primer destino en Horta había sido el Café Sport —por todos conocido como el bar de Peter—. Fundada en 1918, esta minúscula taberna es el refugio de excéntricos lobos de mar y yatistas de temporada: todos saben cómo llegar y ninguno cuándo va a salir.

Míticos son sus gin-tonics y la fabulosa colección de scrimshaw (dientes de ballena grabados con escenas de pesca, retratos...). Siempre abierto, se encuentra junto al muelle. El mismo donde los marineros están obligados por convicción y superstición a pintar un motivo o leyenda y que, después de años de tradición, se ha convertido en un polícromo mosaico de creatividad y buenos augurios.

Desde la marina, Horta se ve pequeña, blanca y ordenada. Construida entre dos bahías divididas por el istmo que da acceso al Monte da Guia, sus calles cuentan la historia de una ciudad fundada hace cinco siglos por portugueses que llegaron con sus carabelas cargadas de vehemencia, útiles, ganado y simientes. Cosmopolita por definición y marinera por tradición, la isla está dominada por el cono volcánico de Caldeira, un impresionante cráter de dos kilómetros de diámetro cubierto por vegetación de laurisilva.

Pastos y valles, molinos antiguos y macizos de hortensias —traídas de China y Japón hace siglos, Faial les debe a ellas el sobrenombre de isla azul—, caminos sin asfaltar, casas bajas e imperios (capillas) diseminados por doquier... La isla es desbordantemente verde, pero al llegar a la Ponta dos Capelinhos, en el extremo septentrional de Faial, el paisaje cambia, pierde el brillo de la vegetación para tomar el tono negro del lapilli volcánico.

El volcán de los Capelinhos se alza en un entorno yermo y desolado, dominado por un faro semiderruido. A partir del volcán se puede ir a Varadouro, localidad de veraneo junto a una bahía natural con manantiales de agua caliente, o a la feligresía de Capelo. Y ciertamente uno agradece dejar atrás este escenario devastado por la lava y volver al contraste de verdes de los campos de cultivo.

O a la orilla del mar. Aunque las playas de Faial no son extensas (las oscuras Porto Pim y Conceiçao, la tranquila Almoxarife o la Faja de Praia do Norte), siempre reconforta la simple contemplación del Atlántico y, por qué no, un baño en cualquiera de las piscinas naturales de agua templada de su litoral."

1 comentário:

Fernanda e Poemas disse...

Um belo texto sobre a nossa Ilha.
Vivo em Lisboa, mas a minha Ilha está sempre presente no meu coração.
Tenho 4 Blogues, um é só de fotos que eu própria fotografei quando fui ao Faial pelo S.João.
Parabéns pelo vosso trabalho.
Beijinhos!
Fernandinha